Cada cierto tiempo Acantur, organiza un congreso para analizar la situación actual del sector y opciones futuras, como integra temas de actualidad vinculado al proyecto asociativo.

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Estas son las conclusiones adptadas en el pasado Congreso de Acantur

CONCLUSIONES DEL VI CONGRESO DE TURISMO RURAL

Reunidos en Puerto del Rosario, en la isla de Fuerteventura, entre los días 11 y 13 de noviembre de 2010, en el VI Congreso Regional de Turismo Rural de la Asociación Canaria de Turismo Rural (ACANTUR), bajo la temática Comercialización y Fidelización del turismo rural y que ha contado con la colaboración del Cabildo Insular de Fuerteventura, el Patronato de Turismo del Cabildo Insular de Fuerteventura y las empresas Promotur del Gobierno de Canarias, CanaryAloe, Quesos Julián Díaz, Maphre y CICAR.

Tras el debate y análisis de las diferentes ponencias y en el marco de los temas suscitados los asistentes valoran y adoptan las siguientes como conclusiones del Congreso.

Se constata el papel relevante que el turismo rural ha venido desempeñando en los últimos años en las distintas islas del Archipiélago.

En particular, se considera que el turismo rural ha contribuido a:

  • Generar un impulso positivo en el desarrollo rural de las medianías con una repercusión considerable en la rehabilitación de patrimonio arquitectónico rural; la generación de renta, con un promedio relativamente alto de gasto turístico por persona y día y de oportunidades de actividad para un sector de la población, en particular la mujer rural.
  • Implantar nuevas alternativas de empleo en la gestión de los establecimientos, de actividades de reservas, gestión de activos culturales y actividades deportivas, que no se hubieran pensado de no ser por la implantación de esta modalidad turística.
  • A una mayor valoración y al aprovechamiento de los recursos culturales y naturales del medio rural, favoreciendo la puesta en valor de los mismos y el aprecio y la transferencia cultural hacia quienes nos visitan
  • Favorecer el conocimiento y canalizar una salida para los productos locales artesanales y agroalimentarios, contribuyendo a dar a conocer in situ los productos, las formas de hacer y las marcas de aquellas referencias más características.
  • Transmitir el aprecio de los valores culturales y locales de los visitantes por los entornos rurales a los residentes, lo que ha tenido un efecto sobre el autoconocimiento y la consideración del bienestar local
  • Impulsar procesos de formación y autoaprendizaje en diversas técnicas de gestión, idiomas, conocimiento del acervo, cultura y patrimonio natural, que constituyen rasgos del producto que se perfila.
  • El turismo rural en 2010 en Canarias, se enmarca en una nueva situación del turismo rural a nivel general (cambios de preferencia en la demanda, estabilización de la demanda, acortamiento de estancia, etc.) y a su vez se ve influido por las nuevas tendencias de la actividad turística y de sus componentes de funcionamiento (accesibilidad, touroperación, proliferación de redes sociales, etc.).
  • Este producto turístico comparte con el turismo en general las nuevas sensibilidades de los turistas asociadas a la demanda de seguridad en los múltiples sentidos que puede ésta ser entendida, la sensibilidad hacia los problemas derivados del cambio climático, los aspectos relacionados con la sostenibilidad de los destinos, la ordenación territorial y la gestión ambiental, la preocupación por factores que influyen en la degradación del medio, las emisiones y vertidos, demandando estrategias de más responsabilidad ambiental, más uso de energías no contaminantes, más integración de políticas que consideren la dimensión humana del desarrollo, entre otras.
  • El turismo rural en Canarias, a pesar de la notoriedad adquirida tiene un doble problema de comprensión: uno, derivado del tipo de producto de que se trata, vinculado de una manera estrecha a un desarrollo integral del medio rural o sus variantes que operan sobre el espacio rural como una mera plataforma de realización de una actividad cuyo principal objetivo es proveer alojamiento para una estancia desnaturalizada de singularidad local (productos macdonalizados); y por otro lado, la dificultad de captación de una demanda que aparece más poderosamente captada por otros productos en las islas y destinos en el exterior, lo que pone el acento en el esfuerzo diferencial de promoción de este producto requiere en Canarias, cuyos competidores directos son otras regiones que aparecen singularizadas en el turismo de naturaleza y rural.
  • La oferta irregular en turismo rural ha proliferado vertiginosamente en los últimos años y se ha desarrollado al color del crecimiento de la demanda general. Mantener la calidad del destino y del producto con una adecuada ordenación es un elemento esencial de la competitividad en turismo rural. De ahí que la lucha contra el intrusismo y el mantenimiento de unos estándares mínimos y unos incentivos a la implantación de calidad certificada y de marcas diferenciadas sea fundamental para apalancar una estrategia de excelencia, entendida como garantizar lo mejor, en el medio rural de Canarias.
  • Se impone el reto de adaptarse y la necesidad de reprogramar según las tendencias los atractivos, servicios y elementos de valor desplegados hacia el turista. Se requiere de una clara comprensión del proceso de innovación que se demanda  para adaptarse a los cambios. Por lo tanto, se va a un nuevo enfoque de producto de elaboración más dinámica, integrando elementos que pueden aportar novedad y cambio con alta rotación (recursos, paisaje, tener en cuenta el saber de la población local, el contacto con la gente, el territorio; explotar la  cadena de emociones de casas con adecuada integración en el paisaje, aprovechar la cultura interpretada por el propietario, etc.).
  • Las nuevas herramientas de la comunicación en internet, webs 2.0 y redes sociales favorecen la interacción entre las ofertas y los turistas y de estos entre sí. Una poderosa vía de innovación al alcance de las organizaciones de turismo rural es el diseño de vacaciones a la carta con propuestas de valor para el turista rural y adaptado a sus preferencias. Ello permite realizar un traje a la medida de las expectativas de los huéspedes rurales.
  • Además de los elementos culturales y naturales, siempre como base en el turismo rural un aspecto que recobra interés son propuestas que aprovechen el surgir de lo emocional, de la elaboración de experiencias con encanto y sensualidad. Aquí el turismo rural aparece asociado a las mejores propuestas de turismo saludable (para desestresarse, recuperar el equilibrio vital, descansar, alimentarse mejor, apreciar pequeños detalles, interesarse por la poesía de la vida). La dimensión mediadora del propietario rural y propuestas de servicios elaboradas pueden ayudar en esta dirección.
  • La sostenibilidad es cada vez más una asignatura asumida y requerida por los turistas. Planificar el turismo rural para tal fin hace preciso gestionar adecuadamente los recursos naturales utilizados en el proceso (energía, agua, productos, etc.), gestionar los residuos y su tratamiento, mejorar los sistemas de eficiencia energéticos y de ahorro de agua, priorizar a favor de la utilización de productos locales en el consumo. El compromiso con la sostenibilidad afecta a la explotación turística y también al medio más general y a las personas. De ahí que sea condición de garantía de este turismo, el compromiso con el medio rural de los agentes implicados, con el mantenimiento del acervo cultural y ambiental, con la conducción de la renta generada hacia la mejora del territorio y con un mantenimiento que mejore el uso de los recursos.

El turismo rural se reivindica como un elemento dinamizador de la sociedad y de la economía rural, a partir de los siguientes criterios:

  •  El factor humano es el capital esencial de la experiencia vacacional y el cauce más cualificado de interpretación del medio y de la dinamización del turismo rural.
  • El desarrollo sostenible de la actividad, los límites al crecimiento de la oferta y la gestión de ofertas auténticas son condiciones indispensables de futuro.
  • Comercializar y fidelizar a los turistas en esta nueva era turística de la información requiere definir nuevas estrategias en el modelo de negocio, el uso de herramientas tecnológicas, la mejora de la capacitación y el fortalecimiento de agrupaciones empresariales.
  • La experiencia vacaciones cualificada no se aporta en las estrictas paredes de un alojamiento, de ahí que buscar cauces para la integración de los clientes en un proyecto vivo de territorio, sea una condición para una experiencia turística singular y de fidelización de los turistas.
  • Se precisa un asociacionismo fuerte vinculado a la dinamización del medio rural, a la búsqueda de economías de oportunidad y a mejorar la accesibilidad y la prestación de servicios a los clientes y los socios.
  • La seguridad como un atributo de nuestros destinos rurales y del destino Canarias ha de ser percibido como un interesante factor diferencia.
  • Fomentar la cultura y la pasión por el trabajo bien hecho en el marco de las casas y de las asociaciones debe conducir a la excelencia.

PROPUESTAS HACIA EL FUTURO EN EL MARCO SOCIAL E INSTITUCIONAL

  • Por las características diferenciales y el positivo impacto social, económico y ambiental que el turismo rural presenta, éste debe contar con un tratamiento particular en la estrategia promocional de los productos turísticos del destino canario, superando la insuficiente representación que actualmente obtiene.
  • El impacto generado por la irrupción de la oferta irregular en el contexto del turismo rural genera una clara situación de agravio comparativo y de competencia desleal, con una perniciosa influencia en los precios, la ocupación y la rentabilidad de las explotaciones. La administración tiene como función en el ámbito de las políticas de ordenación e inspección la responsabilidad de velar por el respeto del juego de mercado. La importante apuesta, profesional y financiera, de emprendedores en el campo del turismo rural se ve fatalmente menoscabada por circunstancias que parecen resultar ajenas a la administración pública. Entre los elementos de corrección que se pueden articular se sitúan desde un mayor rigor en la inspección turística hasta el despliegue de campañas promocionales diferenciadoras en las que nítidamente se apueste por la oferta legal.
  • El sector del turismo rural es acaso uno de los que primero se ha digitalizado en la industria turística. La necesidad de innovación que ello genera implica a toda la red de pequeños empresarios involucrados en esta actividad. El aprovechamiento de las tecnologías web 2.0., la participación en redes sociales y foros, la interactuación a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, deben contar con un marco tecnológico y de asistencia experta que contribuya a favorecerla y a extenderla al conjunto del empresariado. En este sentido se hace necesario un acuerdo con  los organismos públicos canarios para favorecer el posicionamiento internacional de las webs de turismo rural en el marco de Canarias y de cada isla como vía más efectiva en función de los retornos generados.
  • No hay turismo rural sin un entorno rural vivo en sus formas de vida e idiosincrasia cultural. Este es el marco donde desarrollar experiencias turísticas únicas para cada visitante. La adulteración de los pueblos, los procesos de presión edificatoria, el arraigo de las formas culturales importadas van en detrimento de este producto y se corre el riesgo de la banalización de los atributos culturales que forman parte indisociable de este producto. La coordinación entre la esfera pública y privada es imprescindible para mejorar la imagen y el atractivo de los destinos rurales, a la vez que se impone una reflexión en límites al crecimiento y capacidad de carga en términos de plazas alojativas en determinados entornos de nuestra geografía. Una estrategia de limitación de plazas en lugares de alto valor cultural y natural constituyen modelos de referencia para establecer estrategias de sostenibilidad y revalorización del propio atractivo.
  • El turismo rural es un producto cuya representación parte de la integración cultural y paisajística en la que se sumerge la experiencia vacacional del turista. El serio riesgo de desnaturalización de esta actividad viene determinado por la cada vez mayor residencialización y por el desarrollo de nuevas tipologías turísticas que operan en el medio rural como mero espacio de actividad. La consideración de una actividad que se desarrolla como renta complementaria a otras actividades del sector primario o actividades de agroturismo deben contar con un marco institucional de apoyo que favorezca el arraigo de personas al medio rural y que contribuyan al mantenimiento de actividades tradicionales de éste (incentivos de tipo fiscal, etc.). El riesgo está asociado al desarrollo de actividades absentistas y desarrollo de complejos en el suelo rústico, ocupando espacio y generando impacto paisajístico sin reversión de beneficios al entorno local.
  • Ante las nuevas tipologías alojativas desarrolladas en la reciente normativa aprobada por el Gobierno de Canarias, se hacen necesarias vías que apoyen actuaciones de desarrollo turístico rural que apoyen de manera nítida la rehabilitación de edificaciones tradicionales. Las condiciones diferenciadas de precios sobre la nueva construcción, los criterios de mantenimiento de los estilos tradicionales de rehabilitación no pueden dejar de atenderse en una política de sostenibilidad que garantice la pervivencia de una parte de nuestro patrimonio arquitectónico y legado cultural para las futuras generaciones.
  • La puesta en funcionamiento de programas de formación ad hoc para los prestatarios de servicios de turismo rural se torna una prioridad. La formación en nuevas tecnologías, sistemas de certificación, herramientas de gestión es una prioridad que adaptadamente se puede canalizar a través de las organizaciones sectoriales existentes.
  • La situación crecientemente diluida de los alojamientos rurales en el contexto de nuestra comunidad, fuerzan la necesidad de aplicar programas específicos para la certificación de los establecimientos rurales. La incorporación de sistemas como la Q, las ISO, o los Biosphere House, se puede ver complementado con la asumción de un sistema de certificación como Sistema de Espigas promovido por la Asociación Española de Turismo Rural en el marco de nuestra comunidad autónoma.
  • La necesidad de innovación en promoción y comercialización, que tienda a la fidelización nos debe hacer llevar a estrategias integradas de promoción-fidelización como puede ser el desarrollo del Pasaporte Rural, una acción que coordinada en el ámbito de ACANTUR pueda con el apoyo del Gobierno de Canarias, atraer a turistas canarios y exteriores a una amplia red de establecimientos alojativos, de restauración, museísticos, etc., participando con diversas formas de incentivo entre las que se pueden considerar sistemas diferenciales de precios en los desplazamientos entre islas y la disposición de sorteos y concursos.
  • La cambiante demanda en turismo rural, la creciente sofisticación y exigencia de los turistas  y comportamiento multimotivacional, requiere profundizar en la segmentación de los turistas rurales en Canarias. El soporte a un estudio de esta naturaleza es condición para poder rediseñar las mal  llamadas ofertas complementarias, definir estrategias adecuadas de penetración comercial y de segmentación en la red y para definir propuestas estratégicas que contribuyan a mejorar la competitividad de este sector en las islas.
  • El apoyo al desarrollo de espacios como este congreso, encuentros o jornadas, son elementos importantes para el sector donde la creación de conocimiento, el intercambio de experiencias, la transferencia de innovación, generan propuestas de alto valor para mantener un sector que en los últimos lustros han contribuido al resurgir de muchos entornos rurales de Canarias.

 Fuerteventura, a 13 de noviembre de 2010